Crean metal tan moldeable como el plástico

25 03 2011

Una de las cosas buenas del plástico es que se puede moldear para que asuma casi cualquier forma. Sin embargo, esta característica normalmente lleva asociada un grado de fragilidad: se queman con el sol, son blandos, se rompen. Ahora, imagina un metal que puede ser tan moldeable como un plástico, pero que se mantenga tan duro y resistente como el acero. Luego, piensa en los locos aparatos que se podrían construir con algo como eso.

Pues resulta que el avance ya existe, creado por investigadores de la Universidad de Yale en Estados Unidos. Los científicos han estado trabajando en lo que se llama “vidrios metálicos masivos” (bulk metallic glasses o BMG) y han perfeccionado la tecnología hasta el punto en que podría ser usada como se usan los plásticos.

A nivel atómico, los metales son esencialmente cristalinos. En estado sólido, sus átomos están ordenados de forma bastante regular, en filas y capas similares a la forma en que el carbono se ordena en un diamante. Los vidrios tienen una estructura de moléculas enredada de hebras congeladas en un lugar, similar al plástico, pero con moléculas diferentes. Estas diferentes características de los materiales son responsables por cómo se comportan los mismos en situaciones cotidianas: el metal y los plásticos son flexibles, dúctiles y trabajables, mientras que los vidrios son firmes pero se rompen fácilmente. Los vidrios metálicos masivos son aleaciones de metales donde la estructura es arreglada al azar, dándole a algunos materiales características de vidrio y algunas de metal.

Lo que hicieron los investigadores de Yale dio origen a un nuevo tipo de vidrio metálico masivo, que puede ser moldeado (soplando, como a los vidrios) en formas que se pueden lograr fácilmente con el vidrio y el plástico, pero que resultan imposibles para un metal regular. El material mantiene la fuerza, resistencia y durabilidad del metal. El avance también permite fabricar objetos más rápido que lo que se puede hacer con los metales normales.

“Esta aleación se ve como metal ordinario, pero puede ser soplado y moldeado de una manera tan barata y fácil como el plástico”, explicó Jan Schroers, a cargo de la investigación.

La aleación combina circonio, níquel, titanio y cobre, sometidas a bajas temperaturas y bajas presiones, que permiten que la aleación se “ablande” y fluya a medida que se la va amoldando, sin cristalizarse, como ocurriría con un metal corriente.

Los científicos han logrado crear botellas de una sola pieza de metal y formas utilizables en implantes biomédicos. El proceso de fabricación, además de permitir crear una serie de objetos desde miniaturas a gadgets, resulta más barato que trabajar con metales normales, por lo que abre la puerta a una serie de nuevos productos que podríamos estar viendo en el futuro cercano.

Fuente de Información: Fast Company

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